
Así lo informaron hoy el presidente de la Fundación Turismo Valencia, Alfonso Grau, y el director gerente, José Salinas, en rueda de prensa, durante la presentación del Plan de Actuaciones de esta fundación para el año 2009, que se enmarca dentro del plan estratégico 2008-2012, un plan cuyas metas son alcanzar en 2012 las cifras de 2,3 millones de visitantes , 4,7 millones de pernoctaciones, que se traducirían en 1.900 millones de impacto económico.
Según informó José Salinas, este plan se apoya en cinco "sólidos pilares", que son la investigación, "para saber", el producto, "para impulsar", la marca, "para contar", la promoción, "para convencer" y la fidelización, "para vincular".
En esta línea, el nuevo Plan de Actuaciones tiene como objetivos para el año que viene "continuar los impactos positivos del turismo con la incidencia en el aumento de estancia y gasto medio, sostener la demanda de 2008 en el mercado nacional e incrementar la cuota internacional, así como ampliar la cartera de negocio con la introducción de nuevos productos", indicó.
JUEGOS ONLINE
De esta forma, la fundación Turismo Valencia difundirá la marca VLC a través de juegos on line, como el 'Ninonízate', donde los participantes podrán realizar ninots de sí mismos, o el 'Valencia Quiz', ambientado en los concursos televisivos.
Tras el asentamiento de griegos y cartagineses a orillas del río Tyris, y la segunda Guerra Púnica, los romanos fundaron en el año 138 a.c. la ciudad de Valentia, nombre que aun conserva.
El "arroz al horno" es un plato menos conocido que la paella, pero tanto o más apreciado por los valencianos. Tiene grandes semejanzas con el "arroz pilaf" o "pilav", muy extendido en todos los países musulmanes del Mediterráneo. Fue, hasta hace relativamente poco, el plato de arroz más consumido en la Comunidad Valenciana, debido a las costumbres de la época anterior, en las que el agricultor salía a trabajar al campo y regresaba a comer a una hora incierta. El arroz al horno tenía la ventaja de mantener su buen punto, e incluso mejorarlo, después de un largo reposo. Solía prepararse los lunes, porque era habitual aprovechar el caldo y las sobras del cocido del domingo para preparar la cazuela de arroz y llevarla a cocer al horno de la panadería más cercana.